En este episodio Ernesto y Juan enfrentan, con un poco de miedo, un tema de la mayor importancia: hablar de la vida la figura fundamental de la filosofía: Sócrates (470 -399 a. C.), tal como la presenta el más grande escritor filosófico, Platón. Se ocupan de la constelación de diálogos platónicos en torno al juicio de Sócrates.
Platón (427-347 a. C.) es la fuente más importante que tenemos sobre Sócrates pero no es la única. La imagen de Sócrates que Platón construye en sus Diálogos es la de un hombre extraño, incómodo, ironista incansable, dedicado sobre todo al examen de su propia vida y la de sus conciudadanos.
En principio queríamos hablar de la Apología de Sócrates destacando en ese texto los elementos biográficos y autobiográficos, sin embargo, la imagen de Sócrates y de sus gestos más importantes no quedarían completas sin los otros diálogos que narran distintas escenas relacionadas con su juicio y su muerte. Hablaremos entonces del Eutifrón, en que Sócrates se da por enterado de la denuncia en su contra, la Apología que consiste en su defensa en el juicio ante el tribunal de los ciudadanos, el Critón que es una conversación íntima con su amigo que quiere convencerlo de que huya y se libre de la muerte y, finalmente el Fedón, que habitualmente se separa de los anteriores porque su contenido muestra que no corresponde a la misma época del pensamiento de Platón según las clasificaciones tradicionales.
Contexto histórico
¿Cómo es que la ciudad de Atenas llega a decidir a uno de sus personajes más importantes? ¿Qué llevó a la ciudad a eliminar al filósofo? Nuestra hipótesis es que el juicio y la muerte de Sócrates constituye un momento representativo de una forma de decadencia social y cultural de Atenas. El juicio tiene lugar en el año 399 a.C. y marca una época en la evolución de ciudad.
El contexto histórico de los acontecimientos que relatan los diálogos es el final del siglo V a.C. y el comienzo del siglo IV a. C. Los últimos cien años vieron a Atenas crecer hasta convertirse en la portentosa metrópoli de una liga de naciones, tras haber llegado a la cumbre de su esplendor político, económico, artístico y cultural, Atenas sufre una contundente derrota en las Guerras del Peloponeso, a la que se suma una epidemia devastadora y el gobierno de los 30 tiranos. Atenas está en una especie de decadencia social y moral y, justo en este momento, la labor filosófica de Sócrates, su propia forma de vida, se hace incómoda para algunos ciudadanos que lo acusaron de corromper a la juventud y no creer en los dioses de la ciudad.
Platón describe en su obra las costumbres, prácticas, hábitos de Sócrates, su manera de vivir y sus razones para ello, gracias a eso entendemos las razones de la incomodidad de sus compatriotas y por qué va a enfrentar una demanda. Platón narra el acontecimiento en cuatro obras que representan cuatro situaciones muy particulares.
Los diálogos del juicio
El Eutifrón narra el encuentro de Sócrates con el sacerdote Eutifrón, un experto en la piedad que viene a denunciar a su padre por impiedad, Sócrates le pide ayuda, que defina la piedad para que él pueda construir una defensa pues se le acusa de impiedad. Sócrates examina las respuestas de Eutifrón sin que ninguna se muestre satisfactoria. Al no poder dar cuenta de lo que inspira su acción, Eutifrón abandona el lugar y renuncia a demandar a su padre.
Observamos la paradoja de que un sacerdote no pueda explicar cual es la naturaleza de la virtud a la que ha dedicado su vida, la piedad se refiere al servicio de los dioses y Eutifrón declara conocerla en medida suficiente para demandar a su propio padre por contravenirla. Sócrates, por su parte, no pretende tener tal conocimiento, necesita que Eutifrón le enseñe qué es la piedad para poder defenderse. Eutifrón intenta varias veces ofrecer una definición suficiente y no logra dar cuenta de la piedad. Así se da cuenta de que no sabe lo que creía saber y decide abstenerse de obrar, saca una excusa y abandona la escena. Eutifrón debió haber experimentado una gran contrariedad. Esta experiencia es común a muchos de los interlocutores de Sócrates, situaciones como esta le ganaron la antipatía de sus vecinos por años.
La Apología de Sócrates es una de las grandes obras de Platón y en ella Sócrates da cuenta de su propia vida. Sócrates llega ante sus jueces declarando que no tiene ninguna experiencia en situaciones como esta, nunca ha sido parte en un juicio, afirma que no tiene otra manera de hablar que la que exhibe en el mercado o en el gimnasio cuando conversa con sus conciudadanos, solicita que los jueces acepten estas limitaciones como quien tiene paciencia con un extranjero que habla la lengua local pero con acento.
Sócrates señala que al defenderse debe enfrentar dos tipos de acusaciones, las antiguas y las recientes. Sócrates muestra que muchos atenienses saben quién es él por la reputación que se ha ganado a partir de la fama que le creó una comedia en la que se lo confunde con un sofista, un argumentador falaz, un estudioso de las cosas de la naturaleza, un profesor a sueldo, así, Sócrates desmiente la imagen que los atenienses se formaron de él durante años a partir de la comedia Las Nubes de Aristófanes (445-385 a. C). El término sabio (sophos) es muy cercano al término sofista (sophistes) Sócrates quiere librarse de lo que implica esa cercanía e insistir en que él es un filósofo (philosophos) y no un sabio. Pero esto no es fácil pues uno de sus amigos, Querefonte, visitó el Oráculo de Delfos y en este, el dios Apolo afirmó: “no hay nadie más sabio que Sócrates”. A primera vista, el dios mismo lo ha declarado sabio. En este punto nuestros anfitriones tienen un desacuerdo que los lleva a revisar la cuestión desde varios puntos de vista.
Sócrates nos habla del dicho del oráculo y cómo al escuchar semejante sentencia quedó perplejo y quiso saber lo que significaba, fue a examinar aquellos de sus conciudadanos que dicen saber, eso lo lleva a entrevistarse con los políticos y descubre que no saben lo que creen saber, se dirige a los poetas y al examinarlos descubre que si bien dicen muchas cosas bellas y buenas no pueden dar cuenta de lo que significan, los poetas hablan por inspiración y no por conocimiento, luego va a revisar a los artesanos y estos sí tienen un saber, cada uno de su arte, sin embargo, esto les hace creer que por saber algo lo saben todo y en ello se equivocan. Así, Sócrates afirma que si bien él no sabe nada, tampoco cree saber lo que no sabe. La interpretación de esta idea es otro motivo de desacuerdo entre nuestros anfitriones. Están de acuerdo, sin embargo, en que a lo largo del juicio, Sócrates se gana la antipatía de sus jueces, se comporta como si quisiera que lo condenaran. Ernesto recuerda la novela Justicia (1985) de Durrenmatt en la que unos jueces se reúnen para discutir y juzgar los grandes juicios de la historia. Todos se ponen de acuerdo en condenar a Sócrates. La Apología es, en efecto, un despliegue de ironía que pone a Sócrates en problemas con sus jueces hasta que resulta condenado a muerte. Pero él no teme, temer a la muerte sería pretender saber lo que no sabemos: nadie conoce qué es lo que ocurre realmente al morir.
El Critón narra una íntima conversación entre Sócrates y su amigo Critón, este llega a la prisión con la noticia de la llegada de la nave de Delos que hace inminente el cumplimiento de la sentencia. Critón encuentra a Sócrates profundamente dormido, no lo molesta y vela el sueño de su amigo. Pero Sócrates no tiene que morir, Critón le ofrece un plan completo de escape. El filósofo examina la situación junto a su amigo. Para Critón sería deshonroso que la gente piense que él escatimó esfuerzos para salvar la vida de su amigo. Sócrates quiere examinar esta opinión ¿qué valor tiene la opinión de la mayoría? Se trata de ser sabio y justo y no de congraciarse con la multitud. Al considerar el asunto Sócrates le propone una bella imagen a su amigo, si las leyes de la ciudad le hablaran le mostrarían que Sócrates le debe todo en su vida a las leyes de la ciudad, él nunca ha querido marcharse de Atenas y con ello ha ratificado su compromiso con ellas, este no es el momento de fallarles, cometer injusticia las dañaría, dañaría la ciudad y dañaría al propio Sócrates. Aunque eso implique su muerte, Sócrates comprende que no debe faltar a las leyes de la ciudad ni hacerse daño a sí mismo cometiendo una injusticia. Es muy difícil entender por qué morir cumpliendo su condena es lo mejor para Sócrates pero esa es la conclusión.
El Fedón nos cuenta el último día en la vida de Sócrates y cómo lo pasó en conversación filosófica junto a sus amigos. Es una narración de Fedón que recuerda aquel día sin que a pesar del paso del tiempo haya podido entender la serenidad y el buen humor de Sócrates ante la muerte. Cuando los amigos llegan a acompañarlo, encuentran a Sócrates tranquilo y le preguntan por qué, le piden que explique los motivos de su serenidad. Si la muerte es la separación del alma y el cuerpo, Sócrates explica, no es propio del filósofo temer a la muerte, porque al buscar la verdad, lo que ejercita es esta separación. Aquí se origina esa idea de que filosofar es prepararse para morir. Esto nos recuerda a Marguerite Yourcenar, Ana soror (1983)
Esto los lleva a discutir sobre la inmortalidad del alma, con argumentos y objeciones que los ocupan hasta el momento en que Sócrates debe beber la cicuta lo que hace con tranquilidad, “debemos un gallo a Asclepio” declara y muere.
A cada paso recogemos muchas lecciones sobre la vida y el modo en que la filosofía la hace posible.
Bibliografía recomendada:
Recomendamos la edición en varios volúmenes de los Diálogos de Platón de la editorial Gredos. Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón son traducción de Julio Calonge Ruiz en el tomo I de los Diálogos. El Fedón está en el tomo III de los Diálogos en traducción a cargo de Carlos García Gual.
Alfonso Gómez-Lobo (1998), La ética de Socrates, Traducido por Andrea Palet, Editorial Andres Bello
Sobre Sócrates, figura, fuentes, influencia
Aristófanes (2015), Las nubes. Lisístrata. Dinero, Traducción Elsa García Novo, Alianza editorial
Una exposición de los diálogos socráticos con excelente bibliografía en la SEP: Woodruff, Paul, "Plato’s Shorter Ethical Works", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2024 Edition), Edward N. Zalta & Uri Nodelman (eds.), URL = <https://plato.stanford.edu/archives/fall2024/entries/plato-ethics-shorter/>.
Créditos:
Conducción: Juan Fernando Mejía Mosquera & Ernesto Priani Saiso
Producción: Ignacio Bazán Estrada
Música original: Daniel Villegas Vélez
Identidad Visual: Ana Maria Noguera Díaz Granados
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