Las notas a este episodio nos han tomado más tiempo del habitual, es difícil sintetizar porque implica escoger lo que no entrará en el recuento y, para nosotros, la conversación con Leonardo Padura no tuvo desperdicio. Siempre será mejor escucharla y, para aquellos que la hayan escuchado presentamos aquí la enunciación de los temas y las referencias a libros y autores que aparecen en el episodio.
Este episodio fue posible gracias a la colaboración y complicidad de nuestro amigo Moncho Torres a quien no dejamos de agradecer.
Además tuvo problemas técnicos en la grabación que nuestro productor Ignacio Bazán Estrada supo sortear magistralmente.
Los temas y referencias principales de nuestro episodio, los presentamos en forma de paráfrasis sintética de lo dicho por Leonardo Padura en nuestro episodio. La lista de obras mencionadas está al final del post.
¿Cómo enfrentas el hecho de que la pasión de los lectores por tu obra se convierta a veces en pasión por tu vida personal?
-Soy un escritor cubano, mis libros se distribuyen poco y mal en mi país, cuando salgo de Cuba no cuento con el respaldo de un país sino de una editorial. Si pensamos en la literatura como una carrera de obstáculos, la mía ha sido más larga y con más obstáculos. Ante esta situación he salido al encuentro de mis lectores en todo tipo de eventos y en todo tipo. Aunque he sido traducido a muchas lenguas no conozco a lectores de todas esas lenguas y culturas. En América Latina los lectores buscan siempre una mayor cercanía con el escritor. Es muy bonito cuando las lectoras, señoras de mi edad me dicen, como en Colombia o en la FIL de Guadalajara: “Padura es que yo a ti te amo”.
- No he cedido a la tentación de las redes sociales, creo que ya digo mucho sobre mí mismo en mi obra y en las entrevistas y los podcasts.
En mi libro Ir a La Habana (2024) hablo de mi relación con la ciudad, desde una perspectiva histórica, literaria y cultural.
- Por medio de mi personaje Mario Conde manifiesto muchas de mis preocupaciones personales y existenciales, como el tiempo y la edad. Así en la novela Personas decentes (2022) tiene ya 65 años y me permite hablar de ello.
¿Has sentido esa pasión por algún escritor, el deseo de pasar de la obra a la vida?
- En la literatura lo he hecho, con Ernest Hemingway (1899 – 1961), por ejemplo, utilicé a Mario Conde para elaborar esa relación de admiración juvenil en una relación crítica en la madurez y lo hice no solo sobre su obra sino sobre muchas de sus actitudes en su manera de vivir, tal como aparece en Adiós, Hemingway (2013)
- En La novela de mi vida (2015) traté mi interés por el poeta José María Heredia (1803 - 1839), la primera persona en manifestar un interés explícito en pertenecer a una patria cubana aunque aún esta no existiera como una entidad política independiente. Heredia hace esta declaración tras haber vivido en Cuba 4 años y 15 en México, en una vida que sería breve, como corresponde a un poeta romántico, Heredia moriría de tuberculosis a los 36 años. Para mi este tema es importante, aunque yo tenga la ciudadanía española mi nacionalidad es sólo una: yo soy cubano, la nacionalidad es cultural.
- He dejado testimonio de mi fascinación con varios escritores en una reciente columna en El País
sobre La gratitud con los maestros, allí reconozco a:
- Ernest Hemingway (1899 – 1961)
- Alejo Carpentier (1904 - 1980)
- Guillermo Cabrera Infante (1929 - 2005)
- Fernando del Paso (1935 - 2018)
- Gabriel García Márquez (1927 - 2014)
- Mario Vargas Llosa (1936 - 2025)
Con Mario Vargas Llosa es una historia bonita y mi admiración por él es profunda. La primera vez que me le presenté le dije que al comenzar a escribir una novela siempre leo Conversación en la catedral (1969), cuando nos conocimos mejor gracias a la mediación del fotógrafo Daniel Morzinsky me dijo “ El hombre que amaba los perros (2009) es una gran novela” fue un premio enorme recibir ese elogio.
En El Hombre que amaba a los perros tu relación con la vida de los otros se reparte entre personajes reales y ficticios. De Ramón Mercader tú compones una biografía ¿Qué es lo que el biógrafo tiene que saber? ¿Cuáles son los límites?
- Una idea que vuelve: los novelistas somos como garrapatas, nos alimentamos de sangre ajena. En El hombre que amaba a los perros hay tres personajes: Leon Trotsky (1879 – 1940), un personaje real; Ramón Mercader (1913 -1978), un personaje construido por sí mismo y por otros, Iván Cárdenas, joven escritor cubano,un personaje de ficción. De todos ellos el más real es el personaje de ficción porque pude haber sido yo. Trotsky escribió mucho sobre sí mismo, tiene una autobiografía Mi vida (), la novela arranca cuando él termina su autobiografía. La falta de información sobre Mercader me dio espacio para la ficción. La novela como género literario es el género de la libertad. Desde El Quijote (1605/1615) son libros que resultan inclasificables, más recientemente ocurre algo similar con 2666 (2004) que son cinco novelas en una, con una ligera conexión entre ellas, o no, pero que se lee como una novela.
- Un escritor como Vargas Llosa resulta magistral al considerar la estructura de sus novelas, la estructura es el rasgo esencial de la novela. Él es un maestro en manipular a los lectores. Esa capacidad de manipulación aparece en una novela que cautivó a mi generación y se lee todavía La insoportable levedad del ser (1984) de Milán Kundera (1929 - 2023) En esa novela un narrador que nunca logramos saber quién es no dice en la página 60 que los protagonistas, Tomás y Teresa, mueren en un accidente automovilístico y, sin embargo, seguimos leyendo. Eso se debe a la capacidad de manipulación.
- Kundera decía que el motivo de la literatura es explorar los límites de nuestro conocimiento del mundo, esto lo hacemos gracias a la mediación de las personas, sólo por medio de las personas encontramos el conocimiento de la naturaleza humana y esta es universal.
En contraste con la libertad del novelista está el trabajo del archivo que significa una especie de límite ¿cómo es para ti ese esfuerzo?
- Pienso que el novelista puede utilizar la historia, pero uno de mis límites éticos es que el novelista no debe pervertir, no puede alterar la esencia de un proceso histórico para utilizarlo en su novela. Creo que todavía la letra escrita tiene un prestigio que debemos conservar. Tengo un gran respeto por la historia. Por ejemplo, en mi novela Herejes (2013) todo el drama que se desarrolla en el libro gira en torno a la excomunión de Baruch Spinoza (1632 - 1677). No puedo transformar la historia con fines dramáticos, puedo proponerle al lector revisar la historia pero sin alterar su esencia. En Herejes todo ocurre en el Amsterdam de Rembrandt en torno a 1640 y tuve que explicar al final que tuve que comprimir lo que había ocurrido durante dos décadas en la historia real en lo que en la novela era solamente 10 años. Los hechos encajaban en la novela pero debí contarlos en 10 años y no en 20. Especialmente lo que tenía que ver con ese documento, una de las más grandes condenas a la libertad creativa en toda la historia, la excomunión de Spinoza.
- Estudio mucho para lograr una comprensión del ambiente y del espacio en que van a moverse mis personajes, me basta con la lectura de los historiadores, no siempre voy hasta el documento original si el movimiento de los personajes no lo necesita. Mis personajes se mueven en espacios reales: El Amsterdam de Rembrandt en Herejes, la Barcelona previa a la guerra civil y en los primeros meses de la guerra en El hombre que amaba a los perros, el México y la Cuba del siglo XIX en La novela de mi vida, La Cuba de 1910 en Personas decentes. El conocimiento histórico permite que los personajes se muevan en un espacio que no solamente es dramático sino físico.
En Ir a La Habana nos hablas de un “recordador empecinado” en esta obra construyes la memoria arquitectónica de tu ciudad, te conviertes en autor de ese espacio.
- El tema de la memoria es esencial para mi, es visceral. Lo sabemos todos: los poderes esquilman la memoria y dejan solamente lo que les favorece, que los autorizan como poderes. No hablo solamente de poderes políticos sino de poderes económicos y religiosos. Todo el que ejerce un poder esquilma la memoria y el escritor tiene la posibilidad de ser un disidente de ese proceso rescatando la memoria. Como periodista hice un ejercicio de rescate de muchas memorias desde los años 80 hasta el presente, uno de mis libros de periodismo se llama La memoria y el olvido (2015) y allí afirmo que siempre es mejor la memoria que el olvido. En Ir a La Habana, en la segunda parte donde están los reportajes que fui escribiendo desde los 80, rescato la memoria del barrio chino; la memoria de músicos cubanos de los años 30, 40 y 50; la memoria de la migración catalana a Cuba y su importancia en la conformación física y cultural de La Habana.
- El personaje de Mario Conde ha sido acusado por su amigo El Flaco Carlos de ser “un cabrón recordado”. La primera novela de la serie se llama Pasado perfecto (1995) y es una mirada hacia ese pasado y trata de establecer su memoria, la memoria de una generación cuando estaba en su plenitud, entonces Mario Conde tiene 30 años. Varias novelas después, en Personas decentes encontramos a Conde con 65, su memoria ha crecido, el espacio de recordación es mayor y procura de forma deliberada establecer la memoria del presente para el futuro. En una novela como Personas decentes en la que se habla de la represión cultural que Cuba vivió durante los años 70, un episodio muchas veces marginado, pero ocurrió y de eso casi no se habla.
- Creo que es importante recordar. Siempre digo: “En el año 2050 o 2060 si alguien abre un periódico cubano de hoy y lo lee y luego lee una de mis novelas (ya sabes que los periódicos en Cuba son oficiales) ese lector dirá: “¡Coño! Estos son dos países diferentes.” Pero te aseguro que el país mío se parece más a la realidad que el país del periódico oficial cubano, ¡seguro!
En Morir en la arena (2025) hay una escena casi inverosímil, una fiesta de cumpleaños en casa de un escritor, allí vemos brevemente a Mario Conde que se queja de “cansancio histórico”. Esta novela es muy consciente de la edad y del paso del tiempo, de sus efectos. Tu has vivido, crecido y envejecido con Mario Conde ¿Cómo está él ahora?
- Mario Conde hace un cameo. Aparece un momento en esa fiesta porque es amigo del escritor que cumple años, desde hace tiempo le consigue libros viejos y no tan viejos de segunda mano; tienen una relación de amistad porque son de la misma generación. Ahora tengo una idea, una ligera idea de lo que puede ser la próxima novela que quiero escribir. No he profundizado y he evitado profundizar porque si lo hago empiezo a sufrir. Esta temporada ha sido de mucho trabajo tras el lanzamiento de Muerte en la arena en junio (enumera su periplo) Ahora voy a regresar y a tener un espacio para empezar a pensar. Va a ocurrir alrededor de Mario Conde, un Mario Conde del presente que con 70 años va a reflexionar sobre el paso del tiempo, no solamente personal sino físico, el tiempo mental que es algo que a mi me importa mucho.
- El escritor no solamente debe tener salud mental, también necesita mucho la salud física. Es como el ajedrecista, debe contar con su cuerpo para poder concentrarse por largas jornadas. Trato de hacer ejercicios, estirar, caminar ¡y vivo! ¡Y Vivo! La mente es algo muy importante y que hay que cuidar. Sobre todo hay que estar vigilantes de que no deje de funcionar lo que Hemingway llamaba “el detector innato de mierda”. Hay que tener el detector innato de mierda funcionando. Sabemos de escritores que en su vejez publicaron libros que desmerecen respecto a la obra anterior que fueron concibiendo, pero quieren seguir escribiendo. No todo el mundo tiene el valor de Philip Roth (1933 - 2018) para decir en un momento dado: “ya dije lo que iba a decir y cierro aquí mi trabajo como escritor”. Eso es muy excepcional. Hay un momento en el que la imaginación no funciona igual y hay que buscar alternativas. Sobre todo eso va a reflexionar El Conde, tendrá que hacer una investigación, tengo la idea de la investigación pero no se las voy a decir.
El tratamiento que haces de la amistad en tu obra le da un privilegiado sentido de la intimidad a las relaciones entre tus personajes. Hay muchos ejemplos en todas tus novelas ¿Por qué es tan especial?
- Las relaciones de amistad nos diferencian de las demás especies que habitan la tierra. En mi caso, en Cuba, yo pertenezco a una generación que fue muy homogénea, todos éramos muy iguales y eso nos hizo tener un espíritu tribal que se manifiesta en las novelas de Mario Conde. Mario Conde es Mario Conde y sus amigos porque él solo no me permitía dar toda la visión de la realidad que yo quería, eran necesarias varias perspectivas.
- En el caso de La novela de mi vida ocurre lo mismo, es el mismo grupo de escritores de finales del siglo XX que expresaron las distintas posiciones ante la literatura.
- En Como polvo en el viento (2020) es un grupo de amigos que se llama El Clan y cómo se desintegran y cómo se conservan a lo largo del tiempo diversas relaciones de amistad.
- En la última novela, Morir en la arena hay una amistad que dura toda la vida que es la del que va a ser el escritor con el niño que va a ser el asesino. Esa amistad empieza en el cuarto grado de la escuela primaria y dura hasta el último día de la vida de uno de ellos.
- Estas relaciones me permiten revelar mucho de la vida de las personas, su pensamiento, pero sobre todo expresar la vida de una época en Cuba en que eran muy importantes esas relaciones que nos permitían tener acceso a determinadas cosas que, de otra manera, resultaban imposibles. Había que compartir, necesariamente, compartir. Nos llevaron a vivir en esa necesidad de relación. Algunas personas fueron a colegios internado pero que no eran el Leoncio Prado de La ciudad y los perros (1963) de Vargas Llosa, pero sí eran internados. Íbamos a cortar caña, a trabajar en el tabaco, experiencias generacionales que fueron importantes, como la Guerra de Angola, como el personaje de Morir en la arena.
- La amistad fue fundamental. En este contexto cubano, todos esos colectivos funcionan a partir de la amistad.
Libros Mencionados
De Padura
Padura, Leonardo. Ir a La Habana. España: Tusquets Editores S.A., 2024.
Padura, Leonardo. Personas decentes. España: Tusquets Editores S.A., 2022.
Padura, Leonardo. Adiós, Hemingway. España: Tusquets Editores S.A., 2013.
Padura, Leonardo. La novela de mi vida. España: Tusquets Editores, 2015.
Padura, Leonardo. El hombre que amaba a los perros. España: Tusquets Editores S.A., (2009) 2013.
Padura, Leonardo. Herejes. Spain: Tusquets Editores S.A., 2013.
Padura, Leonardo. Pasado perfecto. Spain: Tusquets Editores, (1995) 2000.
Padura, Leonardo. La memoria y el olvido. México: Universidad Veracruzana, Dirección Editorial, 2015.
Padura, Leonardo. Morir en la arena. Spain: Tusquets Editores S.A., 2025.
Padura, Leonardo. Como polvo en el viento. Spain: Tusquets Editores S.A., 2020.
De otros autores
Vargas Llosa, Mario. Conversación en La Catedral. Spain: ALFAGUARA, (1969) 2013.
Vargas Llosa, Mario. La ciudad y los perros. Spain: Alfaguara, (1963) 2004.
Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Edición RAE / Don Quixote de la Mancha. RAE. Spain: PRH Grupo Editorial, (1605/1615) 2015.
Bolaño, Roberto. 2666. Spain: ALFAGUARA, (2004) 2016.
Kundera, Milan. La insoportable levedad del ser. Spain: Tusquets Editores, 1992.
Créditos:
Conducción: Juan Fernando Mejía Mosquera & Ernesto Priani Saiso
Producción: Ignacio Bazán Estrada
Música original: Daniel Villegas Vélez
Identidad Visual: Ana Maria Noguera Díaz Granados
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