En esta ocasión Ernesto y Juan tienen una invitada muy especial con la que conversarán sobre asuntos centrales para este podcast.
¿Qué hace un historiador cuando el archivo se queda mudo? Esa es la pregunta que recorre esta conversación con Josefina Mac Gregor, historiadora de la UNAM y una de las voces más autorizadas sobre el porfiriato y la Revolución mexicana. Mac Gregor ha dedicado buena parte de su carrera a un género que durante décadas vivió a la sombra de la historiografía académica: la biografía. Con ella exploramos por qué ese género, alguna vez relegado por la escuela de los Annales bajo sospecha de parcialidad, ha vuelto a ocupar un lugar central en la disciplina, y qué exige —en términos de oficio, de ética y hasta de imaginación— escribir la vida de otro.
La conversación arranca por el propio estatuto del género. Durante años, la biografía cargó con una doble sospecha: la de ser un ejercicio sentimental, demasiado cercano a su objeto, y la de reducir la historia a la suma de individuos excepcionales. Mac Gregor explica cómo la disciplina fue encontrando salidas a esa tensión. Por un lado, la llamada nueva historia política —interdisciplinar, atenta a las condiciones que hacen posible la actuación de los sujetos y no solo a sus hazañas— le devolvió legitimidad al estudio de las trayectorias individuales. Por otro, el impulso de la historia de las mujeres y de género abrió biografías a personajes que la historiografía tradicional había dejado fuera precisamente por no encajar en el molde del gran hombre. A esto se suma, sin ingenuidad, un estímulo menos noble: la presión académica por publicar, que ha convertido a la biografía en un género metodológicamente rentable. Mac Gregor cita el artículo de Mílada Bazant, "Retos para escribir una biografía", como referencia obligada sobre los problemas de fuentes y de método que enfrenta quien decide narrar una vida ajena.
Uno de los hilos más sugerentes de la charla es la pregunta por la materia prima del biógrafo. A diferencia de la tradición anglosajona —pensemos en Lytton Strachey y Virginia Woolf, a quienes Mac Gregor identifica como los padres de la biografía moderna—, en México no existe la costumbre de dejar diarios, memorias o archivos personales pensados para la posteridad. Esa ausencia obliga al historiador a un trabajo mucho más lento: reconstruir una vida a partir de huellas dispersas, de objetos que no fueron pensados como testimonio. Mac Gregor menciona el ejemplo de Luis González y González, que llegó a usar el diario económico de su madre —los precios de las cosas, los gastos cotidianos— como fuente para entender una época. No todos los personajes, advierte, son "biografiables": encontrar información suficiente es, muchas veces, el primer obstáculo insalvable.
El núcleo más vívido del episodio es el caso de Belisario Domínguez, el senador chiapaneco asesinado en 1913 por oponerse abiertamente a Victoriano Huerta. Domínguez no dejó archivo personal, pero sí dejó un extenso anecdotario y, sobre todo, un mito: el del mártir de la democracia. Mac Gregor relata cómo reconstruyó su vida a partir de rastros indirectos —cartas, boletos, tarjetas, comentarios de terceros, discursos ajenos que lo mencionan— y cómo ese ejercicio la llevó a un hallazgo incómodo: dos de los discursos más célebres atribuidos a Domínguez, los que supuestamente pronunció contra Huerta, en realidad nunca fueron leídos en público. Fueron impresos y distribuidos, pero no pronunciados desde la tribuna. El dato no resta heroísmo al personaje, pero obliga al historiador a una pregunta ética: ¿qué hacer cuando la verificación documental contradice el mito que la propia comunidad necesita sostener? Mac Gregor también desmonta, con el mismo método, la idea de que Domínguez fue maderista desde temprano: no hay datos que lo sostengan: era, dice, refractario a la política, no quería ser senador y llegó al cargo casi por accidente, como suplente.
La charla se detiene también en el papel de la imaginación en el trabajo histórico. Mac Gregor describe con honestidad el momento en que, buscando papeles, el historiador empieza a imaginar los ambientes, a sentir la época, incluso a "ver" escenas como si las hubiera presenciado. Es un recurso necesario para dar vida a la reconstrucción, pero también un riesgo: el peligro de "enamorarse del personaje", de perder la distancia crítica que el oficio exige. Esa tensión —entre la empatía imaginativa y el rigor documental— atraviesa buena parte de la reflexión metodológica del episodio, y se vincula con otra pregunta más amplia: cómo escribir la historia de las emociones sin convertir al historiador en psicólogo o psicoanalista de sus personajes.
El episodio dedica un tramo significativo a la biografía como herramienta para visibilizar a las mujeres en la historia política mexicana. Mac Gregor habla del trabajo de Gabriela Cano, historiadora de El Colegio de México, y en particular de su biografía de Elena Arizmendi, fundadora de la Cruz Blanca Neutral —la organización que atendió a los heridos de la Revolución cuando la Cruz Roja se negó a hacerlo— y figura cercana a José Vasconcelos. El caso de Arizmendi ilustra un problema recurrente: la falta de documentación sobre las mujeres obliga a los historiadores a recurrir a fuentes indirectas y a un trabajo de inferencia mucho más exigente que el que demanda la biografía de un funcionario varón con archivo oficial. Mac Gregor extiende esta reflexión a la dificultad estructural de hacer biografía en América Latina, donde la frontera entre vida pública y vida privada ha sido históricamente más rígida —y más masculina— que en la tradición anglosajona: muchas vidas quedan parcialmente inaccesibles porque hubo, deliberadamente, partes que nunca se quisieron contar.
Hacia el final, la conversación se vuelve sobre el oficio mismo. Mac Gregor reflexiona sobre la crítica de fuentes —no creer todo lo que se lee, buscar corroboración externa, entender que toda fuente es parcial y que una fuente siempre conduce a otra— y sobre el riesgo de que la historia biográfica se quede en lo meramente descriptivo. Para ella, lo que distingue a una buena biografía de un mero relato de hechos es la pregunta por el porqué: la hipótesis creativa que el historiador construye y que inevitablemente lleva la marca de su propia mirada, de sus lecturas, de su tiempo. Cierra con una reflexión sobre el compromiso ético del biógrafo —"la explicación es el compromiso ético", dice, refiriéndose a su trabajo sobre Domínguez— y con un recordatorio de que la disciplina histórica nunca cierra sus preguntas: cada generación vuelve sobre los mismos personajes con interrogantes nuevos, como ocurre hoy con los estudios sobre mujeres y sobre identidades transgénero en la Revolución mexicana.
Un episodio para quienes se preguntan no solo qué pasó, sino cómo sabemos lo que creemos saber sobre quienes lo vivieron.
Créditos:
Conducción: Juan Fernando Mejía Mosquera & Ernesto Priani Saiso
Producción: Ignacio Bazán Estrada
Música original: Daniel Villegas Vélez
Identidad Visual: Ana Maria Noguera Díaz Granados
Para notas y sugerencias de lecturas complementarias visita nuestro blog
Déjanos una reseña o comentario o envíanos tus apreciaciones a inedetincon@gmail.com y síguenos en nuestras redes como @inedetincon en X, Instagram y TikTok.
Josefina Mac Gregor — historiadora y académica de la UNAM, especialista en el porfiriato.
El estado actual de la biografía como género histórico
- Desuso de la biografía con la escuela de los Annales (riesgo de parcialidad con el sujeto)
- No solo archivos documentales: todo tipo de objetos sirven como fuente (ejemplo: Luis González y González — — con el diario económico de su madre, precios de las cosas)
- La biografía de "los grandes" no desaparece, pero crece el interés por figuras no tan prominentes
- Nueva historia política: acercamiento interdisciplinar y atomizado
- La historia política busca las condiciones que permiten comprender la actuación de los personajes
- El porfiriato ofrece muchos personajes que merecen atención
- Impulso desde la historia de mujeres y de género: mirar vidas concretas
- Estímulos económicos académicos: presión por publicar, cuestión metodológica
- Referencia: artículo de Mílada Bazant, "Retos para escribir una biografía" (datos de la experiencia, fuentes y datos)
Perfil académico (El Colegio Mexiquense)
Posibilidades y dificultades de la biografía para el historiador
- Permite una investigación profunda
- En México no hay costumbre de memorias y diarios (a diferencia de la tradición anglosajona de dejar archivo personal)
- Sin esa "materia prima", se procede a partir de lo que se va encontrando: lento y difícil
- No todos los personajes son "biografiables"; encontrar información es complicado
Caso Belisario Domínguez
Belisario Domínguez (1863–1913)
- No dejó archivo personal, pero sí un extenso anecdotario
- Figura mítica, símbolo nacionalista; mitos que deben verificarse
- Reconstrucción a partir de huellas: comentarios de otros, discursos, cartas, rastros, viajes, tarjetas, boletos
- Archivo en la Universidad de Chiapas
- Hallazgo: dos discursos atribuidos a él que nunca fueron pronunciados (importante para la divulgación, todo debe estar probado documentalmente)
- No hay datos de actividad maderista antes de Chiapas; era refractario a la política, no quería ser senador, llegó como suplente y fue asesinado
- Comitán, su trabajo en el hospital
- Vocación de mártir: invitaciones que eran provocación a sus enemigos
- Discursos no pronunciados contra Victoriano Huerta, "el villano de la revolución"
- El jardinero presintiendo "algo va a pasar con Belisario": huella en la memoria de su comunidad
Otros casos y proyectos de biografía
- Alfonso Reyes: diario, archivos y obra como punto de partida
- Seminario de Historia Política: biografías de personajes menos conocidos (nombres de calles)
- Manuel Calero, yerno de Justo Sierra (https://es.m.wikipedia.org/wiki/Justo_Sierra_M%C3%A9ndez), folletos relevantes para el cambio político del porfiriato
- Alberto J. Pani : participa en la revolución desde el maderismo, sobreviviente; fuentes en memorias, prensa y registros oficiales
- Formato de trabajo colectivo: biografías cortas (no libros), que explican tanto al personaje como su momento político
Las mujeres en la biografía
- *Filósofas del pasado*: pocas fuentes, esfuerzo por no quedarse en el individuo sino en los procesos colectivos
- Isabel Gutiérrez: problema de qué se ha dicho de ella
- Principales retos del biógrafo: reconstrucción, "pacto de verdad", recurrir a inferencias
Vasconcelos y el papel de la imaginación
- Vasconcelos como maderista
- Josefina describe escenas como testigo imaginado: poderosa imaginación histórica
- El historiador imagina y siente los ambientes mientras busca papeles
- Riesgo: la emoción y el peligro de "enamorarse del personaje"
- Reflexión sobre la memoria y el lenguaje usado para hablar de mujeres ("el machómetro", "pies de barro")
Madero
- Figura que rompe con muchas costumbres mexicanas
Género y biografía: Gabriela Cano
Gabriela Cano — historiadora, El Colegio de México.
Perfil académico (Colmex)
- Biografía de Elena Arizmendi, vinculada a Vasconcelos, desde la historia de género
- Falta documentación, pero Cano recurre a fuentes indirectas
- Arizmendi funda la Cruz Blanca (la Cruz Roja no atendía a los revolucionarios)
Referencias y comparaciones
- Lytton Strachey y Virginia Woolf como padres de la biografía moderna
- Dificultad comparativa de hacer biografía en América Latina frente a la tradición inglesa
- Aurelio de los Reyes , historiador del cine; perfil académico UNAM: — archivo de Dolores del Río
Vida privada vs. vida pública en América Latina
- Lo público como espacio masculino; lo privado se considera intocable
- Necesidad de silenciar partes enteras de la vida privada
- Costumbre de tener más de una familia: cosas que ocultar
Sobre los archivos y las fuentes
- Quién conserva o no su correspondencia
- Archivo Madero: conserva borradores de lo enviado
- Quien guarda un archivo piensa en la posteridad
- Distinción entre lo que se publica y lo que no
- Actitud crítica: no creer todo lo que se lee, buscar corroboración externa
- Toda fuente es parcial; hay que identificar sus límites (qué da y qué no da)
- Una fuente conduce a otra
Sobre la interpretación histórica
- Riesgo de que la historia sea solo descriptiva
- Es fundamental el "porqué": le da sentido social al relato
- Importancia de la hipótesis creativa y la personalidad del historiador
- Influencia de ideologías y formas de ver la historia
- Conocer bien un periodo facilita ver ciertas fuentes o formular nuevas preguntas
- Ejemplo: política exterior de Madero a través de biografías breves de funcionarios
Sobre el oficio de escribir biografías
- "Yo no diseñé mi trayectoria profesional"
- Alfredo Chavero (): investigación arqueológica en el porfiriato, fuentes indirectas, defensa de los archivos
- Concepto de prosopografía
- Reto de los elementos literarios: escribir con corrección
- Historia de las emociones: dificultad de construir la dimensión emocional (ej. "una época de miedo")
- El historiador no es psicólogo ni psicoanalista; el carácter es otra cuestión distinta
Ética del historiador
- Riesgo de transitar siempre una frontera: la discusión con estudiantes y colegas ayuda a caminar ese límite
- "¿Cómo me explico a Belisario? La explicación es el compromiso ético. Lo vi y pude comprobarlo."
- Ejemplo: periódico sobre la situación de Chiapas; crítica a la fiesta taurina como fuente de deterioro moral
- La tarea del historiador nunca se termina: cada generación se hace nuevas preguntas
- Líneas abiertas: las mujeres, lo transgénero (ejemplo: búsqueda de "la coronela" que se vuelve "el coronel")
Comentarios
Publicar un comentario