En el episodio 26 de Inéditos e inconclusos, Juan y Ernesto reciben a Adriana Roque, quien propone —y en cierto sentido convoca— una conversación distinta a las habituales del podcast: por primera vez discuten un libro recién publicado, sobre una pérdida todavía reciente, de una autora viva. Se trata de Historias de fantasmas (Ghost Stories: A Memoir), publicado el 5 de mayo de este año, en el que Siri Hustvedt narra su matrimonio de 43 años con el escritor Paul Auster y el duelo que sobrevino a su muerte, en abril de 2024.
Un experimento narrativo
Adriana confiesa que llegó a Hustvedt por recomendación de un amigo, mucho antes de que Historias de fantasmas existiera como libro publicado; cuando se anunció, propuso el episodio sin saber siquiera si el libro estaría a la altura de la intuición que la había llevado a leer a la autora. El resultado, coinciden los tres, es distinto de casi todo lo que el podcast ha hecho hasta ahora: no es una biografía distante en el tiempo, sino la lectura casi en tiempo real de un duelo en curso.
Lo primero que discuten es la dificultad de clasificar el libro. No es una biografía ni una autobiografía en sentido estricto —tampoco unas memorias convencionales—, sino algo más parecido a un collage: fragmentos de ensayo, correos electrónicos, cartas entre Siri y Paul, notas dejadas por Auster en pedazos de papel, incluso comunicaciones por fax, porque Auster nunca usó teléfono celular ni computador y siguió fiándose del fax hasta el final. A esto se suman anotaciones tomadas por Hustvedt en la clínica, mientras acompañaba la enfermedad de su esposo, y poesía, con la que —de manera significativa— tanto empezó su vida literaria como termina el libro.
Nombrar lo innombrable: el astillamiento cognitivo
Uno de los hallazgos centrales de la conversación es la palabra con la que Hustvedt bautiza su propio duelo: "astillamiento cognitivo" (cognitive splintering, en el original). Los conductores se detienen en la fuerza de la imagen: la madera astillada no se puede tomar con la mano sin que hiera, sin que se clave en la piel. Así describe Hustvedt el tránsito por estados físicos y emocionales que atraviesan el duelo —una sucesión de pedazos, memorias, sensaciones y olas que hay que ir cruzando una por una.
De ahí surge otra idea que estructura el libro entero: la del fantasma. Todas las historias que cuenta Hustvedt son, en algún sentido, historias de fantasmas, porque hablan de Paul aunque Paul ya no esté, y porque hablan también de ese "nosotros" que fueron Siri y Paul, que tampoco existe ya del todo salvo en el recuerdo. Uno de los conductores propone una lectura conmovedora: que este es el libro de una escritora casada con un escritor que necesita la escritura —el mismo recurso de toda su vida— para poder tramitar la muerte del escritor con quien compartió esa vida. No escribe, sugiere, para contar qué pasó; escribe porque está devastada y no tiene otra herramienta.
La sospecha de la intelectualización
No toda la conversación es de acuerdo unánime. Uno de los conductores confiesa que algo en el libro le impide "sentir con ella": la tendencia de Hustvedt a intelectualizar cada tramo del duelo, recurriendo a Kierkegaard para pensar la ansiedad como relación con la nada, o a la ciencia cognitiva —su propio campo de trabajo académico— para nombrar procesos que de otro modo quedarían en el terreno puramente emocional. Ese conductor echa en falta, dice, la emoción cruda de la pérdida, y señala que a Hustvedt le toma casi trescientas páginas —hasta el penúltimo capítulo— soltar un aullido genuino, desatado por la coincidencia entre el aniversario de la muerte de Auster y la posesión de Donald Trump, mientras suena de fondo el himno "We Shall Overcome".
El otro conductor matiza esa lectura: la intelectualización, sugiere, no es necesariamente una forma de evasión, sino el material con el que Hustvedt cuenta para hacer su duelo —la ciencia cognitiva, la filosofía, la literatura, la escritura misma como forma de existir, todo lo que "tiene a mano" una mujer que, además de novelista, trabaja en un instituto de ciencia cognitiva. Se menciona, con humor, un encuentro entre Hustvedt y el filósofo David Chalmers —conocido por formular el "problema difícil de la conciencia"— en el que este pide, en plena estancia junto a un Auster ya enfermo, un cóctel llamado justamente "The Last Word". La anécdota sirve para ilustrar algo que ambos conductores terminan aceptando: Hustvedt necesita, dice ella misma en el libro, "una bibliografía de mi vida" para poder atravesar lo que le sucede; no puede procesar la experiencia sin nombrarla a través de conceptos.
Con todo, los conductores coinciden en que hay un momento en que la contención se rompe del todo: en el memorial de Auster, un año después de su muerte, Hustvedt llega temiendo descomponerse frente a los amigos y el público, y en cambio encuentra una suerte de paz, ayudada por las canciones que se interpretan —una de Tom Waits al inicio, otra escrita por Sophie Auster, hija de la pareja, al final—. Después de un año de diarios, cartas y racionalizaciones que la propia autora sabe en el fondo inútiles, ese día logra, por fin, no descomponerse.
Las cosas horribles
La parte más difícil de la conversación —y del libro— gira en torno a lo que Hustvedt misma llama, sin eufemismos, "las cosas horribles": la muerte de Ruby, nieta de Auster, en noviembre de 2021, causada por una sobredosis de fentanilo y heroína, y el arresto de su padre Daniel —hijo de un matrimonio previo de Auster—, quien moriría también por sobredosis pocos días después de salir bajo fianza, en abril de 2022. Los conductores subrayan que Auster muere de cáncer de pulmón dos años más tarde casi exactamente, y que su cuerpo, sano hasta poco antes según los exámenes médicos, empieza a fallar poco después de esas dos muertes: aunque Hustvedt recurre a la literatura científica sobre el vínculo entre el duelo extremo y la enfermedad física, termina reconociendo, con honestidad intelectual, que la evidencia es ambigua y que no puede afirmar una relación causal definitiva.
Los conductores destacan que Hustvedt, siendo figura pública casada con otra figura pública, podría haber optado por omitir del todo este episodio —tratarlo como asunto estrictamente privado de la familia—, pero decide narrarlo, aunque sea con cautela y desde sus herramientas intelectuales más sólidas. Uno de ellos lee en ese gesto un intento de recuperar cierta soberanía sobre la narración de su propia vida y la de Auster, frente a una historia que de todos modos ya había sido contada, sin su control, en periódicos de medio mundo.
Un libro necesario, dice ella misma
A lo largo de la conversación regresa, como un estribillo, una frase que la propia Hustvedt repite en el libro: este libro es necesario. No dice que sea un libro que quiso escribir, ni siquiera uno que decidió escribir después de pensarlo con calma; dice que le era necesario, como si la escritura fuera menos una elección que una función corporal más, indispensable para seguir existiendo tras la muerte de Auster. Los conductores leen en esa insistencia una clave para entender el libro entero: no es, en el fondo, un ejercicio de memoria dirigido hacia afuera, hacia un lector que necesita enterarse de algo, sino un ejercicio dirigido hacia adentro, una manera de que las frases —dice ella— la trajeran de vuelta a la tierra cuando el duelo la mantenía, en sus propias palabras, "allá abajo".
Ese carácter necesario, casi involuntario, de la escritura contrasta con la voluntad de composición que sí es visible en la estructura del libro: la alternancia entre registros, la inclusión de documentos ajenos —cartas de Auster a su nieto pequeño, poco antes de morir, entre ellos— y el cierre con poesía, el género con el que Hustvedt inició su vida literaria décadas atrás. Los conductores destacan ese cierre como un gesto especialmente logrado: el libro se abre y se cierra con el mismo instrumento, como si el duelo hubiera obligado a la autora a regresar al punto de partida de su propia vocación de escritora para poder, por fin, dejarlo ir.
Una conversación sobre el duelo mismo
Lo que distingue este episodio de otros del podcast no es solo la actualidad del libro discutido, sino el hecho de que la conversación misma se convierte, en cierto modo, en un ejercicio compartido de pensar el duelo: cómo se nombra lo que no tiene nombre fácil, qué papel cumple la razón cuando el cuerpo y la mente están desbordados, y qué se gana y qué se pierde al convertir la pérdida en literatura. Los conductores no llegan a una conclusión única sobre si la vía intelectual de Hustvedt es una forma legítima de duelo o una manera de esquivarlo; dejan, más bien, esa tensión abierta, como corresponde a un libro que ellos mismos describen como profundamente experimental en su forma.
Para profundizar sobre Siri Hustvedt e Historias de fantasmas
Página oficial del libro: https://sirihustvedt.net/work/publications/books/ghost-stories
Biografía de la autora en su sitio oficial: https://sirihustvedt.net/life/biography
Entrevista con Siri Hustvedt en NPR: https://www.npr.org/2026/05/02/nx-s1-5641118/siri-hustvedt-discusses-her-new-book-ghost-stories-a-memoir-of-love-grief
Conversación con Katie Kitamura en el PEN World Voices Festival (PEN America): https://pen.org/siri-hustvedt-ghost-stories/
Anuncio del libro en Kirkus Reviews: https://www.kirkusreviews.com/news-and-features/articles/siri-hustvedt-to-release-a-memoir-of-paul-auster/
https://youtu.be/vZkbgj_cTgY?si=5xdFQC7wgQzK7jQa
https://youtu.be/0P5jV4lHHR0?si=mWxyrqj48MEfbgun
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